CAF -banco de desarrollo de América Latina y el Caribe- aprobó una línea de crédito no comprometida por hasta 120 millones de dólares a favor de la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Pórtland (ANCAP). Los recursos se podrán utilizar para financiar el Plan de Inversiones de Modernización, Integridad y Transición Energética de la empresa pública uruguaya. La operación busca fortalecer la seguridad energética del país, mejorar la eficiencia operativa de sus instalaciones y avanzar hacia una matriz energética más sostenible.
ANCAP fue creada en 1931 con el fin de asegurar la soberanía energética de Uruguay. Hoy opera la única refinería del país, La Teja, en un contexto en el que los derivados del petróleo, si bien tienen una participación significativamente menor al promedio de la región, continúan representando cerca del 35% del consumo energético nacional.
Entre los desafíos que enfrenta hoy la empresa, parte de su infraestructura crítica necesita ser renovada para garantizar la continuidad del abastecimiento, al mismo tiempo que, la política energética uruguaya plantea la necesidad de acompañar la descarbonización, la eficiencia y la electrificación de los consumos. El plan de inversiones responde a ambas necesidades y aprovecha las capacidades industriales, logísticas y comerciales de la empresa para diversificarse a largo plazo hacia energéticos de menor intensidad de carbono.
“Con esta operación acompañamos a ANCAP en un paso decisivo: modernizar la infraestructura que garantiza el abastecimiento energético de los uruguayos y, al mismo tiempo, prepararse para ser protagonista de la transición hacia combustibles más limpios. Uruguay es un referente regional en energías renovables, y avanzar en la modernización y transformación de su matriz energética demuestra que la seguridad energética y la descarbonización pueden avanzar de la mano”, afirmó Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF.
El plan de inversión se enfoca en cuatro pilares. El pilar medioambiental, en el cual se destaca la remediación de pasivos ambientales, la reducción de emisiones de la refinería y un uso más eficiente del agua. El de eficiencia operativa a través de la modernización de activos asociados a logística y operaciones marítimas y terrestres de la empresa, despacho de combustibles. El componente de seguridad de activos críticos renovará infraestructura para la recepción, el transporte, el almacenamiento y el control de calidad del crudo y sus derivados. Por último, el de diversificación estratégica apunta a la producción de combustibles más limpios.