Uruguay no sólo convocó audiencia (logró algo más difícil, mantenerla hasta el último minuto)

Más de 270 mil hogares fueron alcanzados por el partido entre Uruguay y Cabo Verde. Pero el dato más relevante surge al analizar cómo se comportó la audiencia durante el encuentro: lejos de abandonar la transmisión, los uruguayos permanecieron conectados hasta el desenlace. (Estudio realizado sobre hogares de Montevideo y Zona Metropolitana).

En una época en la que captar atención durante unos pocos segundos ya representa un desafío para medios, plataformas y anunciantes, la Selección Uruguaya volvió a demostrar que sigue siendo uno de los fenómenos de convocatoria más poderosos del país.

El partido entre Uruguay y Cabo Verde por la Copa Mundial 2026 alcanzó a más de 270 mil hogares y registró niveles de audiencia que confirmaron el enorme interés que genera la Celeste cuando está en juego algo importante.

Sin embargo, el dato más interesante no está en el volumen de espectadores.

Está en su comportamiento. Según el análisis realizado por Exacta, la audiencia mostró una estabilidad poco habitual durante prácticamente toda la transmisión. Mientras muchos eventos deportivos presentan fuertes picos y caídas a medida que avanza el juego, Uruguay-Cabo Verde mantuvo una curva sólida y sostenida durante más de dos horas.

La transmisión por Canal 5 registró un rating promedio de 25,4% y alcanzó al 51,4% de los hogares medidos en Montevideo y Zona Metropolitana. DSPORTS Premium, por su parte, obtuvo un rating promedio de 17,9% y un alcance de 37,7%.

Pero detrás de esos números aparece un fenómeno todavía más revelador.

La audiencia comenzó a crecer rápidamente desde la previa. Durante los himnos y la ceremonia inicial el rating pasó de aproximadamente 15 puntos a niveles cercanos a los 26 puntos en cuestión de minutos, reflejando la expectativa que generaba el encuentro.

Una vez iniciado el partido, la curva prácticamente se estabilizó.

Durante gran parte de la transmisión el rating se mantuvo por encima de los 24 puntos, oscilando generalmente entre los 25 y 27 puntos, una señal clara de que los espectadores permanecieron conectados siguiendo el desarrollo completo del encuentro y no únicamente los momentos destacados.

Los goles ayudaron a sostener el interés, pero no explican por sí solos el comportamiento de la audiencia.

Lo que muestran los datos es una permanencia excepcionalmente alta. Los hogares alcanzados permanecieron viendo el partido durante más de una hora y veinte minutos en promedio, una cifra especialmente relevante en un contexto donde las opciones de entretenimiento se multiplican y la atención se fragmenta cada vez más.

La tensión deportiva también tuvo su reflejo en las pantallas.

A medida que el partido se acercaba a su desenlace, el interés volvió a crecer. El máximo se registró a las 20:56 horas, cuando Canal 5 alcanzó 29,7 puntos de rating, el nivel más alto de toda la transmisión.

Y hay un detalle que ayuda a entender la magnitud del fenómeno.

La caída de audiencia no se produjo durante el encuentro.

Llegó recién después del pitazo final.

Es decir, los espectadores permanecieron acompañando el partido hasta su cierre, un comportamiento poco frecuente incluso en transmisiones deportivas de alta convocatoria.

Los datos también muestran que el interés por la Celeste atraviesa distintos perfiles de audiencia. La distribución entre hombres y mujeres volvió a ser equilibrada, confirmando que los partidos mundialistas de Uruguay se han transformado en un evento de interés general capaz de reunir a familias completas frente a una misma pantalla.

Para la industria de medios, el mensaje es contundente.

Mientras el consumo audiovisual continúa fragmentándose entre televisión abierta, televisión paga, streaming, redes sociales y plataformas digitales, la Selección Uruguaya sigue generando algo cada vez más escaso: atención colectiva.

Miles de hogares mirando lo mismo al mismo tiempo.

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