Una vez cerrados los números de 2025, el Correo Uruguayo alcanzó el sexto año consecutivo de déficit: en 2020 las pérdidas fueron de $ 1.412,9 millones, en 2021 de $ 1.395,9 millones, luego vino el 2022 con números rojos de $ 1.221,5 millones, en 2023 de $ 1.423,6 millones, en 2024 de $ 1.546,7 millones y ahora, finalmente, de $ 1.480,6 millones.
Según la consultora Crowe, encargada de la auditoría de los números, “la Administración Nacional de Correos ha incurrido en pérdidas operativas recurrentes que podrían generar incertidumbre respecto a la condición de empresa en funcionamiento”.
La auditoría indica que además el Correo Uruguayo recibe aportes y subsidios del Ministerio de Economía y agrega que durante 2025 se recibieron contribuciones por $ 1.470 millones. Eso marca que recibió una asistencia financiera del gobierno muy similar al total de las pérdidas del año.
En el ejercicio el organismo tuvo ingresos operativos por $ 1.875,8 millones, con un aumento anual de 6,7%. A su vez, el costo de los servicios prestados se ubicó en $ 2.093 millones, con un crecimiento de 4%. Dentro de ese rubro la mayor incidencia estuvo asociada a retribuciones personales y cargas sociales con $ 1.561,7 millones, con una suba interanual de 1,7%.
El año pasado, el Correo Uruguayo trabajó con 1.468 funcionarios, con una disminución de 4,5% (70 trabajadores menos que en 2024). La plantilla laboral estuvo compuesta por 1.327 cargos presupuestados, 102 contratados, 19 becarios, 4 cargos de confianza, 15 pasantes y un contrato a término.