Con su marca Colinas de Garzón, Agroland quiere producir 150.000 kg de aceite de oliva

La semana pasada se inauguró la planta boutique de elaboración de aceite de oliva extra virgen “Colinas de Garzón”, perteneciente a la firma Agroland, una compañía agroindustrial uruguaya (propiedad del empresario argentino Alejandro Bulgheroni) que cuenta con más de 4.000 hectáreas destinadas a producir alimentos y productos forestales. La planta está equipada con maquinaria industrial de última generación y es capaz de moler más de 70 toneladas de aceitunas por día. Para el 2012, la empresa estima producir entre 130.000 y 150.000 kg de aceite extra virgen, en su gran mayoría destinados al mercado interno.

También prevén exportar hacia Argentina y eventualmente a Brasil y Estados Unidos. Para el proyecto olivícola se han seleccionado 12 variedades de cultivo provenientes de Italia, España, Francia, Israel y Argentina, lo que permite elaborar un aceite de oliva de excelente calidad, apto según exigencias internacionales del Consejo Oleícola Internacional - COI, adaptándose perfectamente a la demanda del consumidor. Colinas de Garzón ya ha recibido premios a nivel internacional. El corte de cinta lo hizo el presidente José Mujica.

Todavía hay tiempo para sacar la visa e ir a Estados Unidos (sistema prioritario para uruguayos rumbo al Mundial 2026)

La Embajada de Estados Unidos mantiene un esquema de citas prioritarias para la visa destinada a quienes compraron entradas para el Mundial 2026. La medida alcanza a uruguayos que aún planean viajar al torneo, mientras crecen las solicitudes de periodistas. A su vez, la visa B1/B2 -la más solicitada- registró 23.444 emisiones en 2025. Aún no hay datos sobre el impacto del Mundial, aunque el proceso sigue con normalidad.

Del Mundial a los negocios: Paraguay y Turquía fortalecen lazos comerciales con foco en agroindustria, carne y maquila

(Por MV) La Albirroja enfrentará a Turquía (oficialmente Türkiye desde el 2022) este sábado a las 00:00 en un partido que despierta expectativa entre los aficionados paraguayos. Pero más allá del fanatismo, la pasión por el fútbol y el clima mundialista, el cruce también abre una oportunidad para observar una relación que viene ganando terreno fuera de la cancha.