Más gluten free en UY (Celisano se prepara para abrir franquicias en Montevideo, Colonia y Punta del Este)

La empresa Celisano, originaria de Salto, que comercializa productos sin gluten, como alfajores, pizzas y chipá, lleva invertidos más de US$ 200.000 en el desarrollo de su planta y en su primera tienda propia, que busca replicar en varios puntos de Uruguay mientras planifica la expansión hacia Argentina, España y Estados Unidos.

La empresa uruguaya de productos gluten free Celisano está comenzando a dar un giro que combina retorno y expansión. Tras varios años de crecimiento apoyado en la producción y distribución a grandes superficies y tiendas de todo el país, la marca inauguró en diciembre de 2025 su primer local propio en Salto (Dámaso Antonio Larrañaga 239) y prepara ahora un despliegue en el sur del país bajo formato de franquicias, con aperturas previstas en Montevideo, Colonia y Punta del Este durante este año.

El movimiento implica una vuelta al vínculo directo con el consumidor, aunque sin abandonar el andamiaje comercial que hoy sostiene su negocio. Nacida en 2018 en Salto como una propuesta B2C de rotisería sin gluten, la firma reconvirtió su operativa en plena pandemia y se consolidó como proveedor para supermercados y grandes superficies de productos como pizzas, churros, chipá y alfajores —estos últimos han recibido premios en Uruguay y Argentina—, entre otros. Ese tránsito le permitió escalar en volumen y profesionalizar sus procesos, pero dejó al descubierto la dificultad de ofrecer en un mismo punto toda su línea de productos, algo que ahora busca corregir.

“Queríamos que el cliente que hoy encuentra una cosa en un lugar y otra en otro pueda ir a un local nuestro y tener toda la variedad”, explicó su fundador, Ignacio Cabrera, en diálogo con InfoNegocios Uruguay. La decisión responde, según Cabrera, a la constatación de una demanda insatisfecha: “Sabemos que hoy estamos perdiendo muchas ventas por ese motivo”.

El nuevo local en Salto funciona como banco de pruebas. Con unos 45 metros cuadrados, opera bajo un esquema de take away, con una estructura liviana en personal y sin elaboración compleja en el punto de venta. La inversión para su puesta a punto —equipamiento, mobiliario y adecuación del espacio— se ubicó en el entorno de los US$ 12.000 a US$ 13.000. Ese aprendizaje ya se traduce en ajustes para las futuras aperturas.

El salto hacia las franquicias llega luego de un proceso de fortalecimiento interno que incluyó inversiones relevantes en maquinaria para la planta. Cabrera detalla que la expansión industrial se dio por etapas, con dos desembolsos grandes de US$ 100.000 cada uno, financiados a través de una combinación de créditos, programas públicos y aportes propios.

Ese músculo productivo sostiene hoy una red de distribución que alcanza a buena parte del país y que tiene en Montevideo su principal mercado, con cerca del 60% de las ventas. Sin embargo, el modelo basado en intermediarios no logró resolver del todo la visibilidad de la marca ni la disponibilidad integral de su portafolio.

La propuesta de los locales propios apunta a cerrar ese círculo. “Lo que buscamos primero es que nuestros clientes encuentren toda la línea en un solo lugar”, insistió Cabrera. A partir de allí, la expectativa es que esa presencia también refuerce la demanda en supermercados y otros canales, en una lógica de retroalimentación entre ambos mundos.

Para Montevideo, la empresa aún no definió ubicación, aunque maneja como posibles zonas Pocitos, Punta Carretas, Carrasco y Ciudad Vieja. El interés por la marca ya existe, incluso antes de formalizar la oferta de franquicias, con potenciales operadores en distintas plazas.

El plan es cerrar el año con varias aperturas, sostenidas en la confianza y el conocimiento de marca que ha generado en estos 8 años de operativa en el país. El siguiente paso, de acuerdo con lo que adelantó Cabrera, es la expansión del negocio hacia Argentina, España y Estados Unidos.

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Maximiliano Casal vuelve como CEO de Nowports

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