Basados en los datos obtenidos en la primera investigación realizada en 2025, el algoritmo IFL 2026 contempló nueve dimensiones claves y más de 25 indicadores que permiten profundizar en el conocimiento de los aspectos más valorados por los trabajadores del país y su incidencia directa en la percepción de bienestar laboral.
Dicho de otro modo, la segunda edición del Índice de Felicidad Laboral –realizado por la consultora SSOL junto a CPA FERRERE y el IEEM– permite visualizar cambios en la percepción de bienestar de los trabadores y tendencias sobre aspectos claves como “nivel de estrés”, el “reconocimiento”, las “oportunidades de crecimiento”, el “bienestar emocional”, la “remuneración”, el “liderazgo” y el “propósito”, entre otros ítems.
Si bien los datos van a darse a conocer el próximo miércoles 21 en la presentación oficial de los resultados, InfoNegocios pudo conocer a modo de adelanto algunos de los principales hallazgos de la investigación, llevada a cabo mediante una encuesta online que se aplicó a más de 3.400 personas de todo el país a nivel público y privado, generando un score general y abierto por zonas geográficas, género, rango etario, sector, rol en el trabajo y jerarquía, entre otros indicadores.
¿Qué dice de los trabajadores uruguayos el nuevo IFL? Primero los números en rojo o aspectos negativos: por ejemplo, en cuanto al nivel de “estrés” a escala país, el dato muestra que sigue elevado y tiende a aumenta: 46% percibe estrés “moderado” o “alto”.
En cuanto a la “remuneración” percibida, el indicador decreció 3% respecto a 2025, generando que 4 de cada 10 trabajadores del país se sientan “mal remunerados”.
También se alcanzaron menores niveles de conformidad con las “oportunidades de crecimiento”, la “infraestructura disponible” para poder realizar correctamente las tareas y se visualiza mayor inconformidad con las posibilidades de “capacitación y desarrollo profesional”.
En cuanto a los aspectos positivos o números en verde, el IFL 2026 muestra que 8 de cada 10 trabajadores a nivel nacional afirman lograr un “equilibrio saludable” entre trabajo y vida personal, mientras que 3 de cada 4 personas afirma tener un trato de respeto y consideración de su jefe.
Otro dato interesante es que 75% de los trabajadores del país percibe estabilidad laboral y además se mantiene la tendencia positiva de disponer “descansos adecuados” y el “respeto” de los mismos.
También se mantienen buenas condiciones de “seguridad física” y del “entorno de trabajo”, así como buenos indicadores respecto a “liderazgo” y conexión con el “propósito de la empresa”.
Por último, el eNPS (Employee Net Promoter Score o Índice de Recomendación Neta del Empleado), un indicador que mide la lealtad, el compromiso y la satisfacción de los trabajadores con su empresa, alcanzó nuevamente 0% –mismo score que en 2025–, siendo un muy bajo indicador a nivel regional que denota la importancia de generar acciones específicas sobre los aspectos que realmente son relevantes para los colaboradores del país e impactan en su bienestar laboral.
¿Qué lugar ocupa hoy el salario? ¿Cuál es la relevancia de la flexibilidad horaria y días de descanso? ¿Persisten las brechas de género? ¿Hay diferencias significativas entre el sector público y privado? ¿Cuáles son los factores influyen más en la percepción de bienestar integral?
En suma, generar un buen equilibrio entre vida y trabajo no es tarea sencilla, construir una cultura de confianza tampoco. Tener datos como los que muestra el IFL sin duda sirve a muchos de espejo, porque permite tener un reflejo que no siempre tiene que ser una sonrisa, pero tampoco una mueca de burla. La felicidad es cosa seria y más en el trabajo.