Durante este año, la firma concretó dos aperturas, con inversiones de entre US$ 35.000 y US$ 40.000 por local. A su vez, en agosto comenzó a comercializar sus productos en Macromercado, luego de incorporarse a otros canales de venta, como carnicerías boutique y estaciones de servicio. En paralelo, mantiene conversaciones con otras empresas para ampliar su distribución. “Buscábamos expandirnos más allá de Montevideo y, al mismo tiempo, abrir las puertas a las grandes superficies”, explicaron desde la marca.
Los nuevos establecimientos tienen entre 35 y 40 m² y están diseñados para hornear y despachar las empanadas. En Punta del Este, Madre Mía traslada los productos congelados desde Montevideo y los hornea en el local, que dispone de mayor espacio de almacenamiento. Asimismo, la empresa prevé extender el horario de atención durante el verano: desde mediados o fines de diciembre, planea abrir todos los días, de 11 de la mañana a 2 de la madrugada, por lo que deberá reforzar el personal. Para los envíos, además, cuenta con un acuerdo exclusivo con PedidosYa.
Por su parte, la elección de Lagomar responde a la intención de cubrir una zona de Ciudad de la Costa que la empresa considera estratégica. Desde el local ubicado sobre Avenida I.L.Giannattasio, busca llegar mediante el servicio de entrega desde el Parque Roosevelt hasta las proximidades de El Pinar, incluidos barrios al norte y al sur de la rambla.
La elaboración continúa concentrada en Montevideo, donde la empresa puede producir entre 3.000 y 3.500 empanadas por día. Según explicó uno de los fundadores, todavía existe margen para incrementar ese volumen. La carta, en tanto, reúne 12 variedades saladas y dos dulces, con una propuesta que prioriza los sabores clásicos. “En comparación con otras casas de empanadas, quizás tenemos un menú más acotado, pero responde a nuestra forma de trabajar: queremos elaborar un producto fresco y rico que llegue en las mejores condiciones al consumidor final”, señaló.
En sus locales, la marca apuesta por las empanadas frescas y procura que no transcurran más de 48 horas entre la elaboración y la venta. Punta del Este constituye la excepción, ya que allí se utilizan productos congelados que se hornean en el propio local.
De cara a 2027, la prioridad será consolidar las operaciones de Lagomar y Punta del Este. No obstante, Madre Mía ya analiza cómo continuar su desarrollo: abrir nuevos locales propios o implementar un sistema de franquicias, una opción que también podría facilitar su llegada al interior del país.
La decisión está vinculada a uno de los principales desafíos del negocio, que es mantener los estándares de calidad a medida que aumenta la escala de la operación. Para la empresa, tanto los ingredientes como el cuidado del proceso artesanal son aspectos que no está dispuesta a negociar. “Cuando una empresa crece, aparecen las tentaciones de reducir costos y buscar economías de escala utilizando productos de menor calidad. Para nosotros, eso no es una opción. “Queremos mantener los mismos insumos que utilizamos desde el primer día”, afirmaron desde Madre Mía.
En ese sentido, avanzar con franquicias exigiría seleccionar cuidadosamente a los socios comerciales y establecer controles que permitan conservar la calidad en cada establecimiento. Aunque todavía no resolvió qué modelo adoptará, la marca mantiene activo su plan de expansión.