En un mercado estético cada vez más competitivo, donde la tecnología avanza y las propuestas se multiplican, dos mujeres con trayectorias individuales ya consolidadas, decidieron unir fuerzas para desarrollar un nuevo proyecto en Punta del Este: BFLY.
Por un lado, estamos hablando de Elena Amil, quien lleva 17 años construyendo Butterfly, una marca especializada en depilación definitiva que ha crecido sobre la base de la experiencia, la calidad del servicio y la confianza de sus clientas. Por el otro, está Valentina Quagliata, médica dermatóloga estética, con clínica propia en la ciudad de Minas –departamento de Lavalleja– y una importante trayectoria también en Montevideo.
Dicho de otro modo, la llegada de BFLY a Punta del Este no representa simplemente la apertura de un nuevo centro de depilación definitiva, sino una apuesta empresarial que reúne dos recorridos profesionales complementarios y una visión compartida acerca de cómo debe ser la experiencia de atención en el sector estético.
Amil aporta casi dos décadas de conocimiento, experiencia operativa y una filosofía de trabajo basada en la cercanía con sus clientas, la calidad y el compromiso con el servicio. Quagliata suma su formación médica, experiencia en dermatología y estética y el recorrido que ha desarrollado al frente de su propia clínica. Juntas decidieron invertir en una propuesta que busca diferenciarse no solamente por la tecnología, sino también por la confianza y el vínculo con cada persona que elige atenderse.
La premisa en BFLY es clara: que la tecnología sea de primer nivel, pero que la atención personalizada siga siendo protagonista.
Soprano ICE Titanium
Uno de los grandes diferenciales de BFLY es la incorporación de la tecnología Soprano ICE Titanium, de la compañía Alma –líder mundial como proveedor de soluciones energéticas para los mercados de cirugía, medicina estética y belleza–, un equipo de depilación láser de alta gama que combina tres longitudes de onda y un sistema de enfriamiento diseñado para mejorar la comodidad durante las sesiones.
Según Amil y Quagliata, esta tecnología permite abordar diferentes características de piel y vello, siempre a partir de una evaluación individual y un protocolo adecuado para cada persona.
La decisión de incorporar este equipamiento forma parte de una inversión significativa, por encima de los 200.000 dólares, que ambas eligieron realizar por la calidad tecnológica desde el inicio del proyecto.
“En BFLY la propuesta es alejarse de una atención impersonal y priorizar el tiempo, el asesoramiento y el seguimiento de cada clienta”, dice Amil, mientras que Quagliata agrega que “para la marca la depilación definitiva no debería ser solamente una sesión: debería ser una experiencia de confianza, profesionalismo y cuidado”.
El salón de BFLY, ubicado en el Edificio Torre Gorlero, llega con la intención de construir una presencia sostenida en Punta del Este, tanto para quienes residen en la zona durante todo el año como para quienes visitan habitualmente el balneario.