Solo el 8,8% de los productos con preferencias arancelarias disponibles utiliza esos beneficios en la región, según el estudio Aprovechamiento de las Preferencias Arancelarias en los Acuerdos elaborado por la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI). En términos simples, actualmente solo 1 de cada 10 productos que podrían comerciarse con ventajas arancelarias aprovecha efectivamente esos instrumentos.
El informe analiza el comercio entre Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, países miembros de la ALADI.
De acuerdo con los datos analizados en el estudio, el comercio intrarregional se ubica en torno a los 150.000 millones de dólares anuales, equivalente a aproximadamente el 12% de las exportaciones totales de bienes de la región. El estudio señala que una mayor utilización de las preferencias arancelarias ya existentes, junto con menores costos administrativos, logísticos y operativos, podría contribuir a dinamizar los intercambios regionales.
Incluso cuando se consideran únicamente productos con oferta exportable y demanda efectiva entre países, el nivel de aprovechamiento alcanza apenas al 23,3%, lo que evidencia oportunidades todavía subutilizadas.
Los sectores manufactureros —como textiles, cerámica, metales y maquinaria— muestran mayores niveles de uso de estas preferencias, mientras que los productos primarios presentan mayores restricciones estructurales.
Este diagnóstico coincide con los resultados de la Encuesta Mundial sobre Facilitación del Comercio 2025, analizados por la ALADI junto con la CEPAL. Según la encuesta, América Latina y el Caribe aún está lejos de los países más eficientes, especialmente en aspectos clave como la digitalización integral de trámites, el intercambio electrónico de documentos y la interoperabilidad de las ventanillas únicas de comercio exterior.
“En un escenario de creciente incertidumbre global, tensiones geopolíticas y desafíos asociados al cambio climático, la facilitación del comercio se vuelve clave porque no solo mide avances, sino que también permite identificar brechas y orientar prioridades”, señaló Sergio Abreu, secretario general de la ALADI.