IEEM, con su decano, Pablo Regent

(Por Pía Mesa) En nuestra sección “Un Día en...”, que llevamos adelante gracias al apoyo de JB Home & Office y UES conocimos el lugar de trabajo de Pablo Regent, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo, IEEM. Leé la nota para saber lo que nos contó…

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“El presente de la escuela es muy bueno, pero estamos con un gran signo de interrogación ya que el plan estratégico que hicimos en el 2012 (y que se hizo para seis años), se ha cumplido y se han logrado todas las metas. Por lo tanto, estamos en un momento de cuestionamiento para definir cuáles serán los próximos desafíos a asumir para el próximo sexenio. Por un lado, tenemos mucha incertidumbre porque estamos discutiendo y pensando en el futuro y por otro lado, estamos en el mejor momento”.

“Estamos en un momento espectacular por el número de alumnos, por el reconocimiento internacional ya que tenemos dos de las tres acreditaciones mundiales y estamos trabajando en obtener la tercera. Tenemos un equipo de profesores full time muy bueno, todos cumplen con la exigencia de dar clases en por lo menos tres países diferentes al año.  Asimismo, estamos lanzando actividades nuevas, tenemos un par de iniciativas sociales importantes para que los antiguos alumnos se involucren, la verdad es que estamos en un muy buen momento. Por otra parte, estamos en un momento bisagra, pensando en nuevos desafíos”.

“El futuro del IEEM va por el lado de internacionalizar muy fuertemente la escuela, el país está muy enfermo en términos de visión provinciana, se mira mucho el ombligo. Un país de 3.45 millones de habitantes no existe, salvo que tengas una renta per cápita potente, todos los países pequeños en el mundo exitosos son muy abiertos. Este país por distintas circunstancias, es extremadamente cerrado y lo estamos viendo, hay grandes problemas de desarrollo y de trabajo, que se empiezan a trasladar a lo social y a la violencia, es sencillo. Entonces queremos insistir en la internacionalización que estamos haciendo para poder favorecer desde abajo, desde la iniciativa privada, a que muchos uruguayos tengan la oportunidad de ver cómo funciona el mundo, que muchos extranjeros vengan para que haya mucha más apertura y conexión y poder romper esta especie de techo de cristal que tenemos”.

“El mayor logro que hemos tenido está en las innumerables charlas con antiguos alumnos, han pasado 10,15 años y vienen a tomar un café, a contarte cosas que hicieron a partir de algo que vieron acá, como si esto fuera un gran puchero donde cada uno sacó lo que necesitaba. Cuando vamos a cosas más concretas, que se pueden cuantificar, hemos hecho dos investigaciones muy buenas y que marcaron agenda en el país. La que tiene que ver con alertar sobre el problema de sustitución del capital humano por tecnología, fue un éxito rotundo hace tres años y ahora sacamos la segunda parte. Y la segunda investigación fue sobre gobierno corporativo, que marcó un antes y un después. Lo que más valoramos es el micro impacto que miles de antiguos alumnos se han llevado de aquí, porque lo aportan a la sociedad y generan empleos, generan iniciativas y tienen ese deseo de querer jugársela un poco más”.

“El mayor desafío es que la escuela no pierda el espíritu que tiene, el espíritu de servicio, claro que tenemos que ganar dinero para invertir, para contratar a los profesores y para eso debemos ser eficientes, pero la escuela logró todo lo que logró por el gran espíritu de servicio. Darle todo a los alumnos que vienen ha sido siempre el objetivo, que ningún profesor se guarde nada. Ahora estamos creciendo y tenemos más alumnos, la relación alumno/profesor se empieza a correr, entonces el desafío es que los más jóvenes que vayan viniendo no pierdan ese espíritu de servicio. Si nosotros no perdemos esa vocación de servicio que se ve claramente, la Escuela tiene un futuro para cumplir su misión. Si en algún momento perdemos esto, yo creo que la mediocridad en cinco, seis o siete años nos gana. Sin propósito no hay futuro”.

“Nuestro diferencial es muy claro, es una escuela de negocios que pone su foco en la Dirección General, y la Dirección General es una actitud, en cualquier puesto de responsabilidad que uno tenga al mando. Tenemos una especialidad, un foco, un major en Dirección General, no es comercial, no es marketing. Nuestro diferencial es sacar gente que, en principio, es lo más resolvedora de problemas posible porque el futuro para que una empresa, una persona, un país pueda tener oportunidades, tiene que tener mucha habilidad de resolución de problemas. Ya no va por el lado de tener capacidades para ejecutar, sino para resolver sin importar qué tipo de problema se me presente. Resolver y anticipar, ese  es el entrenamiento que se le transmite en el máster a la gente, es un entrenamiento pesado, no es para todo el mundo, no todos siguen este tren pero machacamos y machacamos como si estuvieras en un gimnasio para que, cuando la persona salga, pueda tener la capacidad diferenciada de resolver problemas”.

Gracias a quienes nos acompañan:

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