Bodegas Carrau con su Director, Javier Carrau

(Por Daniel Castro Veiga) En nuestra sección "Un día en..." que llevamos adelante gracias al apoyo de JB Home & Office y UES conocimos el lugar de trabajo de Javier Carrau, Director de Bodegas Carrau. Leé la nota para saber lo que nos contó…

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"El vino es una pasión que se hereda, hay muy pocas familias en el mundo con una tradición de padre a hijo de 10 generaciones. Es un orgullo y un desafío".

"No es la bodega más grande, es la mejor. Los volúmenes no tienen nada que ver con la calidad. Normalmente, los productos de calidad son más cuidados, mejor atendidos y en menores volúmenes. En Francia, parte de Italia o en España, los mejores vinos del mundo son producidos por las bodegas más chicas".

"Nuestro abuelo y nuestro padre, ambos llamados Juan Carrau llegaron de Cataluña, por lo que somos la primera generación de la bodega nacida en Uruguay. En el año 1976, la familia comenzó un nuevo proyecto que es esta empresa, Vinos Finos Juan Carrau - Bodegas Carrau, que fue la primera en pensar en exportar vinos uruguayos para lo cual se realizó un proyecto vitivinícola que comenzó con la reconversión de los viñedos. Un buen chef no puede hacer un buen plato si no tiene buena materia prima, aunque sea el mejor del mundo. En las bodegas, si no tenemos buena uva, tampoco podíamos hacer un gran vino".

"Importar plantas libres de virus y de selección clonal nos brindó uniformidad en la materia prima y mejorar la calidad de la misma. Esto permitió mejorar sensiblemente los vinos y producir unos muchos mejores a los que había hasta los años 70. Hubo que invertir en la bodega, por equipamiento y tecnología, pero sin la materia prima no se podía llegar a buenos productos".  

"Por esos años, nadie hablaba de eso. En aquel entonces, la preocupación era por producir más volumen para incrementar las ganancias. Nuestro objetivo era un desafío de salir al mundo con vinos uruguayos, fuimos los primeros que lo hicimos y el proyecto fue declarado de Interés Nacional por el Ministerio de Industria, Energía y Minería en el año 76". 

"El pionerismo se ve cuando un marca un rumbo que los demás tratan de seguir. La prueba está en que, al mercado externo, Uruguay no exportaba y nuestra empresa abrió el 99% de los mercados de vinos en el mundo. Fue un gran paso".

"Entre 55% y 60% de nuestra producción es para plaza. entre 40% y 45% para la exportación. Porcentualmente, sigue siendo importante la exportación a pesar de que en los últimos años todos los exportadores sufrimos con un dólar “congelado”. Tener un dólar estacionado desde el 2005, nos hace seguir pensando que hay problemas de competitividad".

"El hecho de salir a competir en el mundo con un dólar que está igual que como estaba en 2005, es muy complicado. En otros países no sucedió, por lo que el desafío es grande y pudimos demostrar que era posible, pero no se está logrando aumentar las ventas en la exportación. Uruguay es un país muy chico y ni se acuerdan dónde estamos".

"Luego de comenzar este proyecto, que ya habíamos empezado la zona de Sierra Gaúcha, al sur de Brasil donde no era el lugar más indicado para producir uvas de calidad, buscamos otra zona y la familia se instaló inicialmente en Bagé, a 120 km. de Melo y 60 km. de Aceguá, que es la frontera. Ahí trajimos las primeras plantas libres de virus en octubre del 73. Fue la primera importación de plantas libres de virus y de selección clonal en toda América Latina".

"El mundo está lleno de vinos. Si hablamos de variedades como Cabernet, Merlot, Chardonnay, Sauvignon Blanc, hay muchos. Nuestra familia empezó a trabajar desde el 78 con Tannat, una variedad que estaba implantada en Uruguay desde fines del siglo XIX con Harriague, un vasco que se instaló en Salto".

"Por la adaptación del tannat a las condiciones climáticas del país, se habían plantado cerca de 3.000 hectáreas. Más en Uruguay que en Francia, de donde es originaria la variedad".

"En el año 1978 decidimos hacer un vino de calidad con crianza en roble y comenzamos a producirlo, con una maceración más corta para buscar vinos más amigables de esa variedad, que tenía mucha estructura y acidez. En el 79 ya salimos con una cosecha de reserva con crianza en roble y en el 80 con un jóven tannat, que llamamos Barbacoa, era un vino que buscaba más juventud, más fruta. Hasta el año 91 que el Centro Bodeguero del Uruguay, que es la gremial de bodegueros en la Cámara de Industria del Uruguay, trajo dos winemakers de California. En aquel momento yo era el Presidente del Centro y conseguimos, junto con el BID y la Cámara de Industrias, traer a estos técnicos 15 días para visitar las 16 bodegas del Centro Bodeguero".       

"La primer visita que hicieron fue a nuestra bodega, donde les contamos lo que estábamos haciendo con el tannat. Probaron todos nuestros vinos, luego recorrieron otras bodegas y el último día presentaron un informe para el Centro Bodeguero. Como yo era de los pocos que en aquella época hablaba inglés dentro de los productores y elaboradores de vino, traduje".

"Ellos dijeron “Uruguay tiene que hacer Tannat, pero tiene que hacer excelente Tannat”. A partir de ahí, todas las bodegas comenzaron a hacer tannat, pero no hicieron caso a la segunda parte de la historia".

"El enoturismo se ha desarrollado con fuerza, sobre todo para los brasileños que nos visitan cada vez más. Tenemos dos tipos de degustaciones o visitas por día, a las 10 y a las 14 horas. Una visita con degustación estándar y otra con grandes reservas. La persona puede optar por uno u otro. Es una parte del negocio que cada vez es más fuerte y nos ayuda mucho a nivel cultural y en cuanto a hacernos conocer como país productor de vinos".

"Uruguay históricamente siempre exportó commodities, como arroz, carne y en los últimos años soja. Los quesos fueron muchos años a Venezuela y a México donde se les cambian las etiquetas o se los ponía como si fueran marcas danesas u holandesas para generar una imágen de producto de mejor calidad. En el caso de los vinos, como fuimos los primeros en exportar, le pusimos en la contraetiqueta el mapa de Las Violetas, donde tenemos los viñedos, y un mapita de Sudamérica señalando Uruguay. La persona que compra una botella de vino, mira la etiqueta y nos puede ubicar. Por más que nos parezca que somos el centro del mundo, nos cuesta mucho y cuanto más nos mostremos, mejor".

"Hicimos El Cordero y el Tannat, evento que realizamos anualmente. Este año lo hicimos con el chef Laurent Lainé, de MasterChef. Presentó platos con cordero y con diferentes vinos. Se juntaron más de 100 personas y quienes querían visitar la bodega, podían hacerlo en grupo".

"Tenemos otra variedad, de la misma zona del tannat en Francia, que es un proyecto que también estamos desarrollando con la familia. Es un petit manseng, un blanco. Es un proyecto que llevó 10 años, es un gran reserva blanco criado y fermentado en barrica de roble francés. No son vinos baratos pero son vinos donde la uva madura muy bien. Son vinos con más manteca en boca, lo que los hace muy poderosos para acompañar platos condimentados, como pescado, mariscos o carnes blancas".

"Además, trabajamos en un espumante natural que se hace 100% con chardonnay, pero de dos cosechas distintas. Una con un año y medio de producido, criado y fermentado en barrica. La otra con una primera fermentación en tanques de acero inoxidable, la segunda es en botella".

"Los costos fijos de las empresas han subido mucho en los últimos años. Todos los costos están en pesos y, al aumentarse los costos en peso y el dólar mantenerse quieto, se aumentan aún más en dólares. Eso nos ha pasado en el sector vitivinícola en los últimos 13 o 14 años".

"El desafío es encaminar nuevamente el sector vitivinícola, que en los años 80 y 90 estaba en un muy buen momento. El problema del dólar permitió el aumento en importación. Se va perdiendo competitividad para exportar, pero también en el mercado interno. En el mercado interno, los vinos importados V.C.P (Vinos de Calidad Preferente) era un 5% y hoy está casi en 40%. Creció el consumo de vino bueno y se redujo drásticamente el del vino de mesa".

"Con el tema de la tolerancia 0 para conducir, se está sufriendo bastante pero es una idea del Presidente, por lo que habrá que esperar a que termine su mandato. En España, Portugal e Italia, se permite 0,5% que equivale a dos copas grandes de vino. Aparte, es una cuestión cultural. La dieta mediterránea implica comer con vino, no siempre, pero está en nuestra tradición".

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