Carlos Saldarini, gerente de Gestión de Capital Humano del LATU

(Por Pía Mesa) El universo del Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) es tan grande, que es difícil implementar políticas generales que apliquen a todos sus trabajadores. Carlos Saldarini, gerente de Gestión de Capital Humano nos contó de los desafíos que enfrenta la organización en ese sentido en nuestra nueva sección de entrevistas que realizamos en uno de los apartamentos, equipados por Pop Design, del Desarrollo Estrellas del Sur, de Campiglia Construcciones, en la cual nos acompañan también Edenred, Altavista y Rotunda

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¿Hace cuánto que comenzaste a trabajar en el LATU?

Estoy desde julio de 2011 y a partir de esa fecha me hice cargo de la gerencia de Capital Humano. Tengo unos cuantos años de industria, de distintas ramas de servicios, en lo que es Capital Humano, Recursos Humanos u Oficina de Personal, como se lo conoce con sus distintos nombres.

¿Cuáles son tus principales tareas?

Participamos activamente de lo que es el armado de la gestión, de la estrategia del LATU. El Directorio nos da determinadas pautas en cuanto a los puntos estratégicos y nosotros gestionamos alrededor de unas 550 personas, que son las que hoy en día trabajan en el LATU en distintas modalidades contractuales. Efectivos son unos 370, y después hay distintas modalidades de contratación a término, arrendamiento de servicios y pasantías.

¿Cuántas personas conforman el equipo de Capital Humano?

Somos diez. Tenemos dos personas que están dedicadas al tema de seguridad y salud ocupacional, que son efectivas, un técnico prevencionista y un licenciado en Relaciones Laboral; tenemos asesoramiento de una doctora especialista en salud ocupacional; y tenemos la comisión bipartita que también maneja temas de seguridad, higiene y riesgos laborales. Después tenemos un área compuesta por tres psicólogas, que es en donde se desarrolla todo lo que es desempeño, selección, actividades internas…

¿Cuál de todas esas áreas es la que hoy requiere mayor atención?

El LATU tiene unas cuantas certificaciones a nivel internacional en temas analíticos, sobre todo, y hemos sido uno de los primeros en certificar en la OHSAS 18.001, de las normas ISO. Los dos años anteriores nos hemos focalizado mucho en el tema de seguridad ocupacional e higiene, hemos trabajado fuertemente para lograr la certificación. También en el área de reclutamiento y selección, hemos hecho toda una revisión de todas las herramientas hace dos o tres años con una consultora externa, y a partir de ahí nos trazamos distintas líneas de acción para ir mejorando las herramientas que ya estaban y, en otros casos, cambiando algunas.

Básicamente tratamos de estar adelante de los problemas. Para darte un ejemplo práctico, fuimos una de las primeras empresas que firmamos con el sindicato el protocolo de prevención de acoso laboral, que es un tema que está bastante en el tapete. Eso nos ha permitido estar en algunos eventos como empresa testigo, que no es poca cosa, y siempre con la participación activa del gremio, con el que hay muy buena sintonía.

Por otro lado, siempre estamos tratando de buscar lo mejor del mercado en cuanto a talentos se refiere. En el LATU somos más de 200 profesionales en las distintas áreas, la de técnica y analítica es muy fuerte, y ahí necesitamos estar al día.

Invertimos mucho en capacitación por año en cada sector. También invertimos mucho en lo que tiene que ver con equipamiento de última generación.

En fin, estamos tratando de retornar lo que el Uruguay nos da en impuestos, que es un 70% de los ingresos del LATU. La forma de devolverlo es con capacidad y con transparencia.

Decías que hace dos o tres años buscaron reconvertirse para adelantarse a los cambios. ¿Qué aspectos, más que nada, han tenido que modificarse más fuertemente?

Trabajamos mucho en innovación. La visión y la misión del LATU son estar al servicio de la industria y tratar de ver antes los temas, para cuando lleguen tratar de tenerlos estudiados, junto con los equipos necesarios. Tal es así que entre el año pasado y principios de este, se convirtió una de las gerencias en una fundación dedicada básicamente a lo que es investigación y desarrollo. Si bien sigue formando del grupo LATU, está específicamente para hacer proyectos con empresas, con la industria, y participando y poniendo todo el pienso del LATU, con nuestros laboratorios analíticos como respaldo.

Estamos en varias áreas y es lo que tiene de diferente el LATU respecto a otras organizaciones en donde el trabajo es uno. Nosotros abarcamos muchas líneas distintas y por eso el equipo tiene que estar permanentemente capacitándose.

¿En materia de gestión humana, cuáles son los principales desafíos que están enfrentando?

El principal desafío que tiene cualquier organización es que la gente esté motivada, contenta y tenga posibilidades de desarrollo. Como toda organización que tiene determinadas limitaciones en cuanto al desarrollo que la gente pretende, nosotros buscamos muy buenos talentos, pero después tenemos que darles pista. El principal desafío es ese: lograr que después de que la gente entra, entienda cuáles son las posibilidades reales de la institución en cuanto a su desarrollo de carrera.

¿Tienen mucha rotación?

No, estamos llega apenas al 3% en el personal efectivo.

¿A qué se debe?

Es por todo un poco. El ambiente laboral es bueno, de hecho la última encuesta que hicimos, en el 2016, dio resultados positivos. Los sueldos son muy competitivos en algunos casos. El LATU tiene equipos de primera generación, o sea que la gente que trabaja con nosotros después puede salir a trabajar en cualquier otra empresa del medio. El plus de la capacitación es muy valorado. El contrapeso que tenemos es que no todos pueden llegar a desarrollar todo su potencial y es lo que estamos tratando de ver. Con la fundación que te comentaba, estamos trabajando para que los que se dedican a investigar, estén enfocados en eso. Es un desafío interesante. No es solo del LATU, es de todo el país, porque la gente joven empuja.

¿Cómo se da la integración entre la gente que hace años trabaja en el LATU y esos jóvenes que ingresan para “romper” con ciertos modos y estructuras?

El LATU tiene muchos procedimientos, trabajamos mucho en calidad, por lo que el que viene se inserta con su impronta y expectativas, ya sea joven o no tanto. Hay un gran sentido de pertenencia tanto de los que ya estábamos como de los que vienen. Nuestros jóvenes se sienten parte del LATU. Hay buenas condiciones de trabajo, es un ambiente distendido, más allá de las exigencias que hay cuando se debe llegar a ciertos resultados y hay transparencia, uno de los valores fundamentales.

Las nuevas tendencias del mercado laboral tienen que ver con el viernes casual, trabajar desde la casa, la flexibilidad horaria. ¿Han implementado alguna de estas herramientas?

Vuelvo a la joya de la nueva corona, a la fundación que te mencionaba. Hay mucha flexibilidad, los investigadores no tienen que cumplir con un horario determinado. Lo importante es el resultado del trabajo, no importa cuántas horas estén allí. Estamos tratando de implementar lo mismo en LATU, aunque cuesta más, porque no es lo mismo un investigador que un analítico o un contador. Es tan diverso el universo del LATU que a veces se complica para hacer política generales.

De hecho estamos manejando los horarios flexibles para verano, compensando las horas, pero dando la posibilidad de que la gente se pueda ir los viernes al mediodía. Todavía le estamos buscando la vuelta.

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