Wilfredo Camacho, director de Cerveza Mastra

(Por Florencia Blengio) Wilfredo Camacho, director de Cerveza Mastra, visitó el estudio de Sitio Arquitectura y nos contó...

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¿Podrías detallarme un día común de trabajo?

No son comunes (risas). Llego a la empresa y veo qué temas hay en la diaria, si está todo bien en logística, producción y administración. Si hay problemas, los resuelvo, sobre todo los macro. Después, si bien depende del período del mes, me dedico más a lo estratégico-comercial. Ahora justo estamos con un proyecto de expansión de franquicia, entonces estamos trabajando en eso. Sabemos que la expansión va a ser al interior, aunque aún no tenemos definido a dónde. Dependiendo de la etapa del mes, me dedico a temas financieros, de impuestos, de análisis de ventas, producción, compras al exterior, entre otras cosas.

¿Cuántas horas al día le dedicas al trabajo?

Es totalmente variable, aunque normalmente de 9 a 17 estoy en la empresa.

¿En qué medida los profesionales que contratas son decisivos en el éxito de la empresa?

No tenemos profesionales trabajando. Al ser una empresa en crecimiento, los salarios que podemos pagar no son los salarios que paga el mercado. Como tenemos personas que se van profesionalizando en la empresa, una vez que encuentran una buena oportunidad, la dejan. Tenemos mucha rotatividad en ese aspecto, son las reglas del juego. Además, tratamos de dar la oportunidad a las personas que están adentro, valoramos mucho su crecimiento. Muchas veces tratamos con personas que no tienen el conocimiento profesional o el “know how” para la tarea, pero se van profesionalizando dentro de la empresa. Por ejemplo, el responsable de logística empezó trabajando como operario. El responsable comercial empezó trabajando en una chopería. Tiene lo bueno de que generás una fidelidad muy grande ya que las personas conocen la empresa desde el inicio.

Si un joven universitario aspira a encabezar un proyecto similar al que usted puso en marcha, ¿qué tres consejos le daría?

El primero, dedicarse al 100%. Yo soy ingeniero industrial y trabajaba en una metalúrgica. Esto lo empecé como un proyecto paralelo y lo mantuve así 6 años. Era un fracaso desde todo punto de vista, en lo laboral y lo personal. Cuando le di la oportunidad y le dedique al 100% empezó el crecimiento. El segundo, que tenga en cuenta que un proyecto de estos va a modificar gran parte de su vida. Cuando sos emprendedor tu cabeza funciona a toda hora. Tenes que estar preparado y dispuesto, una vez que el proyecto empieza a rodar es difícil bajarse. El tercero, la flexibilidad. Yo arranqué con un proyecto que tenía en mente y si lo miro hoy no tiene nada que ver con el de ese entonces. Hay que ser flexible y adaptarse, estar predispuesto a los cambios y a los fracasos. No hay que estar enamorados del proyecto porque muchas veces mueren. Una de mis virtudes fue poder adaptarme a los cambios. En 2012 fue o cambiamos o se termina el proyecto.

¿Cómo surgió este proyecto?

El proyecto nació como una oportunidad de negocios, cuando vi que no había nada de esto en Uruguay y que los números podían dar. No había cervezas artesanales, más que en un bar en Carrasco que abrió en 2001 y en otro que abrió al año en Punta Carretas. Los dos fracasaron con la crisis. El proyecto empezó en 2006 y largamos la cerveza al año. El foco no estuvo en abrir un bar, sino que en producir e ir a vender a los bares que ya estaban funcionando. En mi generación la movida iba cambiando de lugar todo el tiempo, por lo que locales tenían una vida muy corta. Entonces, nuestra la idea fue llevar la cerveza a donde está la gente. Tampoco funcionó mucho porque el producto era caro y la gente no encontraba motivos de consumo. Recién entró en el ruedo cuando abrimos en el Mercado Agrícola, que hubo un golpe de imagen muy fuerte. Ahí comenzó a generarse el concepto de cerveza artesanal.

Entonces, si volviera a empezar de cero, ¿seguiría el mismo camino?

Es una pregunta que me hago mucho. Si te digo que no, no estaría en el lugar donde estoy hoy, porque se debe a todo ese aprendizaje. De todas formas cambiaría muchas cosas. Desde el vamos me dedicaría únicamente a esto.

Mirando hacia atrás, ¿cuál ha sido el episodio más gratificante que ha vivido como empresario?

La vida del empresario-emprendedor es una subida y bajada constante. Un hito que me llenó bastante fue hace 2 años, cuando Tienda Inglesa largó la "semana de la cerveza artesanal", reconociendo nuestro producto. Si un grande te pone en la semana, algo lograste. Es más, me generó un poco de crisis personal y me pregunté: ¿ahora qué? Mi objetivo siempre fue motivado gracias al FNC, a pelear por generar este mercado. En un momento que ya se generó, hoy tenemos el 1,5 % de las ventas totales artesanales, ¿ahora cual es el objetivo?

Aceptando que todos hemos tenido algún fracaso,  ¿qué es lo que has aprendido?

Creo que se aprende de los fracasos, aprendí el seguir adelante. Llevándolo al fútbol, si pierden no son los peores y si ganan no son los mejores, vos cuando fracasás sentís que estás haciendo todo mal y no es tan así. Cuando fracasás te replanteas un montón de cosas y eso te lleva al aprendizaje.

¿Podría indicarme cuál es su mayor temor como empresario y cómo maneja el miedo?

La realidad uruguaya. Nosotros hoy estamos un un contexto que a pesar de que hablan de una economía bastante estancada y con un crecimiento no tan alto, el mercado sí crece. El cambio de reglas a nivel estatal, impositivo, entre otras cosas, te puede matar. Por ejemplo, nuestros insumos son todos importados. En lo que es personal, dependemos de un sector que tiene sus laudos, entonces cualquier cambio un poco brusco en las ecuaciones numéricas-financieras te pueden hacer fracasar el proyecto.

Si tuviera que enumerar sus principios fundamentales, ¿cuáles serían?

La honestidad es el primero. Algo que trato de trabajar mucho con mis empleados es que prefiero que me digan la verdad, por más de que sea una macana, a tratar de cubrirla. Así somos también con los clientes, demostramos lo que somos. El segundo, el trabajo, esfuerzo y la dedicación. Claramente nada se puede hacer sin mucho trabajo. El tercero, la rebeldía, en el buen sentido. Nosotros entramos en un mercado que ya estaba estable y firme. El ser rebeldes nos ayudó a buscarle la vuelta y caminos para entrar. La rebeldía contra lo que no está bien como los monopolios, sea en lo que sea, es algo que nos motivó.

¿Podría darme una definición de lo que entiende por éxito?

Tener éxito es conseguir un objetivo. El mio hoy es tener una familia sana, poder disfrutar de mi hijo y de mis tiempos. Entonces, que mi trabajo me permita eso, es exitoso. Capaz en otras circunstancias no podría ser así. A nivel empresarial, hoy en día, el objetivo es ser punta de lanza en el interior, o sea, generar mercados donde no lo hay. Como pasó en Salto, donde abrimos una chopería y ya hay 4 bares más. Mastra Bar rompe estructuras.

¿Considera que el modelo de negocio que abandera su empresa es muy rentable?

Si.

Mirando al futuro, ¿dónde ve a su empresa dentro de diez años?

Es otra pregunta que me hago bastante seguido. Me cuestiono hasta donde queremos crecer. El mercado no es que no tiene límites pero por ahora está muy lejos. A nivel cerveza tenemos un 1,5% y a nivel regional un 6%, todavía puede crecer cuatro veces más. Creo que para Mastra el límite que es una fábrica donde estamos hoy, físicamente, de unos 60 ml mensuales de producción con una buena rentabilidad y conocida. Con no más de 25 empleados.

Si tuviera que pensar en la figura que más lo ha inspirado, ¿quién sería?

Mi padre. Siempre tuvo negocios y siempre fue muy laburador. Me inspiró siempre a buscar lo propio. Una figura pública sería Steve Jobs, es inspirador. Tenía una idea clara y la perseguía, sin importarle encuestas o estudios de mercados.

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