Juan Ignacio Tastas, director de Cramon S.A

(Por Florencia Blengio) Juan Ignacio Tastas, director de Cramon S.A., visitó el estudio de Sitio Arquitectura y nos contó...

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¿Podría detallarme cómo es la rutina de un día común de trabajo?

Cuando me levanto miro los titulares de las noticias, la BBC, El Observador y El País digital. Llego a la empresa y veo cómo están marchando las cosas. En general hay mucha cosa que va saliendo sobre la marcha. De todas formas, trato de tener tiempo predeterminado para analizar proyectos, me guardo una hora por día. Sucede que la vorágine del día a día sino te consume, porque terminaste apagando incendios de todo tipo, pero no fuiste a lo medular que es lo que hace la diferencia. No es fácil estar en esa situación de poder administrar bien tu tiempo cuando te están bombardeando.

¿Cuántas horas por día le dedicas al trabajo?

Arranco en la empresa a las 8 y habitualmente estoy hasta las 6,7. Puede ser que un día me tenga que ir a las 10 de la noche, los sábados también trabajo.

¿En qué medida los profesionales que ha contratado han sido decisivos en el éxito de la empresa?

Es ambivalente. Estoy convencido de que, si te rodeas de un conjunto de gente que tenga un diferencial, es un factor muy importante para que te vaya bien. El hecho de ser profesional o no te diría que incide hasta ahí nomás. Por lo menos donde yo estoy, en una empresa de alimentos. Muchas veces te vas a encontrar con gente que no tiene formación profesional, pero tiene empuje, garra, carisma, que hace un diferencial. De repente te encontrás con profesionales que no sirven en el rubro. Cuanta más gente capacitada tengas alrededor que te genere un diferencial, mejor. En mis experiencias personales fueron varias las veces que no me sirvió la gente profesional y viceversa. El factor profesional no es determinante, el determinante es la característica intrínseca de la persona con ganas de buscar, empujar y encontrar soluciones.

¿Y la experiencia?

La experiencia sin duda incide. De repente conseguís una persona de la “universidad de la calle” que tiene aportes realmente interesantes.

Si un joven universitario aspira a encabezar un proyecto similar al que usted puso en marcha, ¿qué tres consejos le daría?

Que vaya a otro sector (risas). No es lo mismo que vos tengas, como en el caso mío, antecedentes y algo ya formado por mi familia. Si vos ya tenes una estructura armada es diferente a arrancar de cero. El que arranca de cero lo lindo debe ser realizar proyectos con una perspectiva más regional, no algo local, ya que es un mercado muy chico. Algo que sea fácilmente escalable, software es un ejemplo perfecto. Vos producís uno, diez, o mil y el costo es ínfimo. Si te pones a hablar de alimentos y producción el costo es radical en lo que necesitas. Si arrancas de cero iría más a ese tipo de cosas, con perspectiva regional y con capacidades de escalabilidad.

Entonces, si volviera a empezar de cero, ¿seguiría el mismo camino?

Buscaría cosas que deben ser quizás mucho más interesante que un tema estrictamente de alimentos. Creo que hay proyectos y jóvenes que se han puesto a indagar en software, que trasciende el mercado local, y creo que tienen posibilidades y potencial.

¿A qué ha renunciado para alcanzar el éxito en su carrera?

Siempre estás renunciando en todo momento. En todo en la vida hay que hacer un balance porque hay un “trade off” en lo que es tu vida personal y las apuestas que haces a nivel de educación, trabajo y demás. Va en cada uno. Si estoy en un lado no estoy en el otro. En ese punto también está el tema del mercado local, donde es necesario que esté la resiliencia, la superación, de que si te caes te levantas. Si no tienes esa capacidad de te diría que no te metas en el mundo empresarial. Es casi axiomático. Hay que aprender de los errores, levantarse cien veces, y seguir.

Mirando hacia atrás, ¿cuál ha sido el episodio más gratificante que ha vivido como empresario?

Gratificante es cuando tu proyecto empieza a tomar vigor y a florecer. Cuando ese sueño que fuiste ideando lo vas viendo moldear, como cuando haces una cerámica. De repente casi tienes la vasija terminada y, por algún motivo, se te estropea y tenes que arrancar de vuelta.

Aceptando que todos hemos tenido algún fracaso, ¿qué es lo que ha aprendido de ellos?

Todo. La experiencia en sí te va dando un aplomo diferente para encarar las cosas. Te va enseñando a tener mayor cuidado y a mirar las cosas con suficiente perspectiva como para no ahogarte en un vaso de agua. Hay cosas mucho más graves que te pueden pasar que el que no te salga un negocio. Cuando pasa algo de esto, el negocio pasa a un segundo plano.

¿Podría indicarme cuál es su mayor temor como empresario y como maneja el miedo?

Que venga un cataclismo que te despatarre todo. Justamente lo que uno trata de hacer todos los días es prever, evitar, buscar alternativas y la solución para este tipo de situaciones. Hay que tener un dejo positivo para todo esto. Si no tenes un perfil de empuje, esto no es para vos

Si tuviera que enumerar sus principios fundamentales, ¿cuáles serían?

Intentar de estar en equilibrio con uno mismo. Muchas veces se te presentan alternativas, disyuntivas y situaciones, donde quizás no es lo mismo una solución de corto plazo a que una de largo plazo. Si para lograr cierto objetivo tenes que violar principios tuyos, de ética por ejemplo, y eso no te permite funcionar, no lo hagas.

¿Podría darme una definición de lo que entiende por éxito?

Poder lograr equilibrio en las diferentes áreas de la vida. Podes tener éxito económico, pero dejaste tu familia de costado, o viceversa. Un poco lo que hablábamos del “trade off”. El éxito es poder decir que hiciste las cosas bien. No es fácil.

¿Considera que el modelo de negocio que abandera su empresa es muy rentable? 

El modelo de negocio como tal es un modelo que va mutando a lo largo del tiempo. La constante es el cambio y hay que modificarse de acuerdo a las circunstancias.

Mirando al futuro, ¿dónde ve a su empresa dentro de diez años?

Me gustaría pensar que mucho más consolidada. Depurada internamente, en procesos, en la parte de dirección y seguramente con perspectivas hacia un mercado regional, que trascienda al mercado local.

Si tuviera que pensar en la figura que más lo ha inspirado, ¿quién sería?

No tengo una musa inspiradora. Siempre vas escuchando cosas de diferentes personas que te van alimentado. Te vas quedando con cosas que te afectan y que querés tomar porque te ayudan.

¿Qué herramienta tecnológica es la más importante en tu trabajo?

La informática. El 40% de mi día estoy mirando una planilla de Excel. Con Skype también, para hablar con el exterior. Antes para importar algo no mandabas un mail, mandabas una carta o un fax. Fue evolucionando brutalmente.

¿Te parece que hay falta de recursos humanos para delegar tareas en Uruguay?

Hay sobreinformación, hay días que recibo más de 200 mails. Muchos, por suerte no todos, son de analizar y pensar. Mientras tanto, además, te llaman y te hablan de otros problemas y hay que pilotearla. Hay un conjunto de la población que no tiene la camiseta puesta. Hay que salir a buscarle la vuelta para hacer lo que te gusta, hay que ponerle corazón. Hay gente impávida. Por ejemplo, en determinados sectores sigue habiendo una subordinación obrero-patrón, y la posición es: vos me estás explotando entonces yo no lo hago. Es muy complejo pensar que se va a llegar lejos con esa forma de pensar. Y además, el estado te mata a impuestos, los combustibles más altos, la electricidad más alta. Trabajas 30 días de los cuales 15 son solo para volcar en impuestos, la mitad de tu tiempo trabajas para el estado. El problema es mucho más complejo que la falta de recursos humanos. Se generan bolsas de personas con planes de apoyo pero que no se reinsertan en la sociedad. Cada vez hay más marginalización.

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